¿Como es ir a un mundial? Un viajero experimentado te cuenta todo lo que necesitas saber

Desde que era un niño, viví en un entorno rodeado de fútbol. No sé si era el hecho de vivir a solo un kilómetro de un estadio de fútbol, por jugar en la calle con mis vecinos, o por mi hermano que era un loco por el fútbol. El sentimiento siempre estuvo latente hasta adulto así que sin duda cuando se acercaba la fecha para el mundial, sentías que el tiempo detenía para los quehaceres, trabajo, y estudios.

Siempre veía la copa del mundo como la máxima expresión del futbol desde Francia 98’ y es por eso que prometí que algún día iba cumplir con mi sueño en vivir la experiencia de un mundial. Pasaron varios años y para mi fortuna nos tocó un mundial en el mismo continente en donde vivo, Brasil 14′.

Coincidentemente debí hacer un viaje hacia la ciudad de Recife justamente en fechas donde jugaba Costa de Marfil vs Japón y yo estaba emocionadísimo de solo pensar en la idea de estar allá.

La pesadilla de todo fanático

Mi viaje hacia Brasil fue notificado con solo 15 días de antelación, dejándome con tiempo reducido para arreglar y planificar para mi juego.

Cuando entré a la página de FIFA para comprar el boleto y garantizar mi entrada, me encontré con que los boletos estaban agotados.

No podía creerlo y en la desesperación empecé a buscar en otras páginas.

Lastimosamente las otras páginas no eran oficiales, además los precios eran tres veces más caro que el precio original.

Sentía que mi viaje era en vano porque no iba a poder conseguir ver el juego.

Una gota de esperanza

Cuando abordé el avión para finalmente ir a Brasil, y sin boletos para el mundial, noté a gente de todas partes con espíritu mundialista y listos para festejar con pasión.

Esto evidentemente me ponía más triste y el dolor era mucho más tortuoso con solo pensar de estar ahí con ellos por 7 horas y no poder celebrar.

Traté de mantener la calma y no perder la fe de que pudiera existir una posibilidad.

Y ahí es donde repentinamente escucho a alguien en el vuelo decir: “Hay alguien que quiera boletos para el partido de Costa Marfil y Japón”.

Decidí aprovechar la oportunidad y acercarme a la persona para poder comprarle. Esta persona era de origen extranjero y no lograba descifrar de donde era. Aparentemente tenía boletos para todos los partidos del mundial y como iba para otra ciudad por esa razón me quería vender el boleto.

Tomé su celular y quedamos de acuerdo de que iba buscarlos luego en su hotel con el dinero completo ya que tenía que sacar lo restante.

¡Porqué estas cosas me pasan a mi!

Llego al hotel muriéndome de sueño, pero con la seguridad que el destino quiso que encontrara este hombre y que iba tener mi boleto en un par de horas. Cuando me desperté, lo llamo para coordinar la compra. El señor aparentemente no se acordaba de mi y se le olvidó decirme un detallito importante: que ya no estaba en su hotel y que había tomado un avión hacia otra ciudad.

No voy a negar que constantemente pensaba: “¿Que tal si el destino quiso que no fuera al juego, o que tal si se me está presentando retos como una lección de perseverancia?

Tomé varias respiraciones profundas y comencé a analizar todo.

No hay nada que perder

Fueron dos días analizando, pero por fin tomé la decisión optimista de ir a los kioscos oficiales de la FIFA para ver si todavía habían boletos.

No dejaba de pensar lo que la página me decía, pero si había llegado tan lejos, no había nada que perder.

Después de un largo recorrido en bus, llegué al kiosco, entro y veo una pantalla con las disponibilidades de boletos.

¡Quería brincar de la emoción porque había espacio! Compré mi boleto para por fin hacerlo oficial.

Me pregunté muchas veces por qué salían agotados. Pues, pocos lo saben, pero cuando una persona decide a última hora que no puede ir, puede poner su boleto en reventa y así no perder el dinero.

Tal vez en el principio estaban agotados, pero siempre existe la posibilidad de que alguien la revenda y ese fue mi caso.

Un momento muy feliz.
Un momento muy feliz.

¡Rumbo al juego!

Tal vez Brasil (así como muchos países latinoamericanos) no es distinguido por tener un buen transporte público, pero cuando es mundial todo es diferente.

Todo está señalizado, organizado, y ordenado por estándares de la FIFA. Para un claustrofóbico o ansioso, es bueno saber estas cosas ya que con desorden y tumulto de gente podría sentir incomodidad.

Dato curioso: en zonas hoteleras hay centros de información con personal capacitado bilingüe, para orientar bien al fanático en temas de todo lo vinculado al mundial, también en malls.

Esto me ayudó mucho ya que no todo se encontraba en internet.

Dato mundial: En el último mundial (Brasil 2014), hubo una asistencia de 3,429,873 personas.

 

Llegando al estadio

Para llegar al estadio solo tuve que tomar un bus de turismo autorizado para el mundial que salía desde un centro comercial directo al estadio.

Si pagabas el boleto de ida y vuelta también te regresaba al centro comercial donde inicialmente lo tomaste.

No debes temer en no encontrar bus de retorno, pues habían varios buses que llevaban a los miles de espectadores a su destino, durante todo el día.

Un amistoso callejero entre brasileños y gringos descalzos.
Un amistoso callejero entre brasileños y gringos descalzos.

Al llegar al estadio solo tuve que seguir las señalizaciones y las masas. En un par de minutos ya estaba en el estadio.

Aparentemente, las puertas no estaban abiertas todavía así que tuve que esperar afuera un rato.

¿Y qué hacían muchos mientras? Si no era tomar cervezas, era jugar futbol.

La energía del mundial era tan fuerte que inspiraba a varios a jugar “birrias” con extraños descalzos (no se porqué descalzos, pero al final todos se quitaron las zapatillas para jugar como el resto).

Habían brasileños, japoneses, estadounidenses, de todo un poco. En un evento tan grande como el mundial es normal encontrarse gente de todas partes del mundo.

Lo más recomendable es llegar temprano ya que las filas son largas. La máxima capacidad del Arena Pernambuco es de 46,154 personas.
Lo más recomendable es llegar temprano ya que las filas son largas. La máxima capacidad del Arena Pernambuco es de 46,154 personas.

Entrando a la arena de juego

Después de hacer la fila y pasar por varios filtros de seguridad, por fin estaba adentro.

Al buscar mi asiento estaba atónito como si estuviera en el cielo. Las luces celestiales reflejando la cancha más hermosa que había visto en mi vida.

Es uno de esos pocos sentimientos que uno no entenderá hasta haber estado adentro del estadio y realizar todo lo que se está viviendo.

En Panamá después de encontrar tu asiento lo primero que haces es buscar cervezas, una costumbre y privilegio que tenemos todo panameño de poder beber adentro de un estadio.

Para mi sorpresa, no pensé que iba a ser prohibido en este mundial. No me quedó de otra que beber mis cervezas 0.00% de alcohol.

 

Mi última verdadera cerveza antes de entrar al estadio.
Mi última verdadera cerveza antes de entrar al estadio.

Dato Mundial: La FIFA y la marca Budweiser entra en una disputa legal con Brasil para el mundial 2014 ya que siendo uno de los patrocinadores oficiales, tenían prohibido vender cervezas adentro del estadio.

Ha sido prohibido vender desde el 2003 debido a actos violentos durante juegos por fanáticos bajo la influencia de alcohol.

Al final uno de los acuerdos era vender cerveza Budweiser sin alcohol, sin embargo muchos no salieron contentos con esa decisión.

 

 

Una de las mejores vistas que un espectador podría tener para un juego del mundial.
Una de las mejores vistas que un espectador podría tener para un juego del mundial.

¡Que el juego comience! 

Estando todos adentro se sentía la euforia de ver la rivalidad entre uno de los fuertes de África y de Asia.

El estadio estaba lleno de japoneses pero también de muchos brasileños. Al conversar con una familia de brasileños que se ubicaban atrás mío me contaban que los residentes gozaban de un buen descuento para ver cualquier juego del mundial al ser sede de la copa mundial.

Tal vez no todos podían ir a ver su país jugar pero muchos compartían mi perspectiva de la experiencia única de estar en un estadio para ver un juego en vivo en este evento masivo.

Todos compartimos la emoción de estar en un mundial sin importar color, nacionalidad o religión.
Todos compartimos la emoción de estar en un mundial sin importar color, nacionalidad o religión.

Fue conmovedor hablar con ellos ya que les emocionaba de conocer por primera vez alguien de Panamá y pensar que viajé miles de kilómetros para ver el mundial.

Si hubiera estado en sus zapatos compartiría su emoción.

Siempre cuando viajo estoy pendiente del pronóstico del clima, pero algo que si me descuidé fue era traer un capote de lluvias ya que experimenté una de esas lluvias eternas de principio a fin.

Había poco que podía hacer, pero lo único que importó era estar allí y vivirlo.

 

En un mundial aprendes de otras culturas

Como dice la cultura japonesa, un samurai acepta su derrota con honor. Lo que no sabían ellos es que después de lo que hicieron en ese juego serán recordados con honor en la historia.
Como dice la cultura japonesa, un samurai acepta su derrota con honor. Lo que no sabían ellos es que después de lo que hicieron en ese juego serían recordados con honor en la historia.

Japón mostró una considerable ventaja ante Costa de Marfil aventajando con un gol, pero el contrincante africano remontó y terminaron ganando 2-1.

Cuando el juego terminó se notaba que el estadio era un monte de basura por todos los lados, pero lo que ustedes van a leer les sorprenderá: noté muchas personas recogiendo basura pero no eran del personal de limpieza, eran de la fanaticada japonesa.

Eran todos los fanáticos japoneses recogiendo toda la basura de la arena. Esto motivó a muchas otras personas también a recoger, inclusive yo me sumé al movimiento.

El estadio quedó como si recién hubiéramos entrado, algo que admiré mucho de la cultura japonesa. Creo que si todos aportáramos a recoger lo que ensuciamos, estaríamos contribuyendo a un planeta más sano.

 

Dato Mundial: El día que los japoneses recogieron la basura después del juego, la BBC escribió un artículo describiendo su actitud como “un show de educación y civilidad”.

 

Ir a un juego de la copa del mundo no es solo ver un partido de balompié, fue para mi una lección de perseverancia y asumir retos. Esta experiencia es gratificante no solo para todo fanático de fútbol, pero también para personas que aprecian la convivencia con otras culturas.

A pesar de que para ese mundial no pudo llegar mi país, pude disfrutar y apreciar la experiencia al máximo.

¿Qué experiencia gratificante haz vivido de un mundial? Déjanos un comentario o escríbenos a blog@coupletraveldiary.com para dudas.

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